Fotografia

& Varias Carpetas &

Imagen de Produccion UM

Producción de un Mundo

Ver

Como el oscuro pez del fondo
gira en el limo húmedo y sin forma,
desciende tú
a lo que nunca duerme sumergido
como el oscuro pez del fondo.
Ven
al hálito.

José Angel Valente.
Material memoria

Imagen de L<a Casita

La Casita de mi Padre

Ver

“Si nuestra alma es una morada, inevitablemente debemos remitirnos a la casa, los espacios de la casa, y las casas de las cosas (cajones, cofres o armarios) para aprender a morar en nosotros mismos. Los ámbitos de la intimidad y la dialéctica de lo pequeño y lo grande, “la inmensidad intima” - y, por extensión, de lo interno y lo externo, de lo abierto y lo cerrado- son pasos que recuperan para la imagen todo su saber ontológico.”

Bachelard
La poética del espacio

Imagen de Extraño

Extraño suceso en el cenador

Ver

Veo una palabra, una palabra, palabra, palabra, detrás de otra.
Podría adivinar –pienso. Lo hago a menudo.
Podría leer, pero no creo que alumbre así la idea de Interminable
Expansión Cósmica, o Sordo Detonante Primigenio o Todo
lo Susceptible de Hervir

Hirviendo.

Si veo, conozco.
La extrañeza que hoy supone para mí lo que ocurre en este cenador acabará en entendimiento. Sabré descifrar el código, separar
la semántica de la materia.
La materia hermosa, titilante.

Maria Caro. Sin Título

Imagen de La Piel

La Piel

Ver

Los invernaderos de El Ejido son un paso obligado cuando voy a Almería desde Málaga. No conozco un lugar más misterioso. La luz y el color varían constantemente. Se entrevén los armazones y lo que esconden parece, desde fuera, edénico. No puedo evitar asombrarme de los nudos de sus alambres, de las transparencias, las bolsas de agua que se forman en las paredes cuando ha llovido, los carteles de “se blanquea”, las hebras de plástico viejo que se enredan en el arcén. Sus construcciones cambian la piel cada temporada (como las serpientes) y cuando voy es diferente de cuando vengo.

Huesos 44

206 Huesos

Ver


I

Mi padre tuvo por un tiempo un hotel de carretera.
Se llamaba hotel Gran Marinetto.
La media de ocupación era de una habitación al mes, por lo que pensó
que preparando una estancia como suit nupcial cubriría gastos.
Jamás se ocupó.

Mis hermanos y yo representábamos bodas en el hall y luego
caminábamos en solemne procesión hasta la suit, nos subíamos a la
cama y saltábamos sobre la colcha.

Una preciosa colcha de tafetán rosa.

II

Mi hermano me dijo que cuidaría de mí.
Dijo más cosas que ahora no recuerdo, siento mucho no haberlas ido
anotando.
Si echo de menos algo de aquellos días son esas cosas que me decía.
-No tengo ni idea de qué me estás hablando –me dijo hace poco.
-No tengo ni idea de qué malditas cosas me estás hablando.

III

Nos llamó para que subiéramos a la azotea, difícilmente sacó una
moneda del bolsillo y nos hizo comparar su tamaño con el de la luna.
Guiñábamos un ojo para encajar la moneda en la circunferencia lunar
y luego aplaudíamos.
Bailaba mi padre sobre un pie, en el silencio.

Había muchas latas de cerveza vacías por el suelo, mi primo cogió una
y la lanzó contra un perro nocturno.

Maria Caro. Familia

Gotham

Gotham

Ver


... los veo deambular a un lado de la carretera, o montados en bicicletas viejísimas. De noche no se ven casi. Miran hacia atrás en un gesto de alerta constante que no olvidan (es el gesto del que cruza un desierto y luego una frontera y luego un mar y luego una línea delgadísima que les separa de la realidad y que les lleva a aceptar las normas de la ciudad de Gotham, la ciudad de los superhéroes. No conozco un lugar más inquietante.